Si una idea engorda demasiado en la cabeza, no cabe por los brazos, no termina en las manos,…las ideas, en su estado  previo-imaginativo y elaboradas en exceso corren el riesgo de caducar. En este artículo recogemos 6 razones por las que pueden peligrar nuestras ideas y 2 reflexiones para recuperarlas.

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Si una idea permanece demasiado en la mente, puede que te ocurra una de estas opciones…

  1. La idea se vuelve tan compleja que es de difícil ejecución.
  2. Se materializan en la cabeza tantas ramificaciones de la idea inicial, que resulta difícil converger entre tanta divergencia, todas las opciones se vuelven tan interesantes de realizarse… entre tantas opciones, es difícil elegir sin sentir que se renuncia a algo.
  3. La satisfacción  de la ensoñación sacia las ganas de llevarla a la realidad. La realidad, ciertamente, perfecciona las ideas imperfectas e imperfecciona las perfectas. A veces elaboramos tanto una idea en el plano mental, que no quedan ganas de llevarla a cabo. Porque imaginar, no nos engañemos, también produce placer. Eso sí ¿subyace en ese placer un miedo a fracasar al ponerse en marcha? ¿miedo a que la idea pierda su perfección?
  4. Llega la fecha de caducidad: a veces las ideas tienen su momento y después caducan. O mejor dicho, caduca la motivación, el fuego iniciador que es el que ayuda a dar vida. Se pasa el arrojo. Eso hace pensar que las ideas fáciles de hacer, cuanto antes se hagan, mejor.
  5. Pasan al contenedor de reciclaje: hay ideas que llegarán meses o años después renovadas, vestidas de otra forma, pero debajo de las cuales está la esencia de una idea abandonada.
  6. Vuelve a la nube: las ideas vienen de un totum-revolutum de información, inspiraciones, conversaciones, emociones, necesidades propias o ajenas…. Y llegan a nuestra inspiración. Si no se usan, es posible que vuelvan a pasar a esa Wikipedia ideadora que compartimos entre los seres humanos, y veas el concepto que te inspiró realizado por otra/s persona/s, eso sí, con sus matices. Y es que, como no hay dos personas iguales, tampoco existen formas idénticas de llevar algo intangible a cabo.

Al hilo de estas posibilidades, surgen dos reflexiones:

  •  Readapta tu idea cuando sea necesario, cuando exista una crisis o necesites reconectar con la motivación inicial: La mayoría de las ideas tienen mil y una formas de ser ejecutadas.
  • Lo importante de una idea es el motivo por el que no solo surgió de nuestra cabeza, sino porqué es una idea que no queremos abandonar.

Al fin y al cabo, la imperfección realizada es más interesante que la perfección  idealizada. Primero, porque la perfección ya sabemos que no existe, y por otra, porque la imperfección es menos aburrida y genera energía suficiente para dar cabida a más ideas interesantes.

¿Estás cocinando nuevas ideas? ¿Cuál es tu motivación? Si quieres compartir tus reflexiones, puedes dejarnos tus comentarios.

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Imagen: Miren Lauzirika

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