Recientemente la Asociación EmakumeEkin se ha visto inmersa en uno de los retos más ambiciosos de los que ha tenido que afrontar en su joven existencia: organizar un networking de mujeres emprendedoras que pusiera de relieve la magnitud del tejido social que ampara su objetivo y, de alguna manera, la validación del mismo.

Se trataba de un evento que socialmente pusiera de manifiesto la importancia y la necesidad de apoyar a las mujeres que deciden emprender porque, a las dificultades propias de esa apuesta profesional, hay que sumar otras más sutiles ligadas a los roles de género que culturalmente se transmiten.

Dentro de ese objetivo, EmakumeEkin ha evaluado y ha apostado decididamente, entre otras iniciativas, por la creación de redes y el establecimiento de contactos que generen alianzas y relaciones comerciales, pero más allá de ello, empoderamiento y confianza en que la emprendedora no está sola.

Frente a este reto, he asistido en primera persona a una respuesta abrumadoramente positiva a nuestra llamada, en cuanto al número de inscripciones pero, lo que a mi modo de ver resulta más importante, es la respuesta de convicción, apoyo y orgullo compartido por parte de las propias socias.

Estos días se han sucedido multitud de mensajes: para prestarse voluntarias a colaborar en distintas actividades de organización vinculadas con el evento, para agradecer por el trabajo organizativo y colaborativo realizado y para dar la bienvenida cada vez que se incorpora una nueva socia, a la que se recibe virtualmente de manera cariñosa y cercana.

Y, ¿cuál es el secreto de que esto ocurra en EmakumeEkin?

En mi opinión, se debe a que esta red ha conseguido que las emprendedoras que forman parte de ella compartan el sentimiento de pertenencia a ese “algo intangible” que es colectivo, no individual.

En la mayoría de las ocasiones, el liderazgo se ha analizado desde la perspectiva del carácter, personalidad, actitud, habilidades, etc. que hacen que una persona tenga la capacidad de motivar a un colectivo para que le siga.

Cada vez más, las nuevas teorías modernas apuestan por estudiar el liderazgo como un fenómeno grupal, en el que se enfatiza que no hay liderazgo, si no hay seguidores/as. De esta forma, la involucración del grupo resulta fundamental.

El arte de crear una identidad compartida en la que cada persona se identifique con lo que el grupo es y representa cobra así una dimensión trascendente. Y en este sentido, fundamentalmente Susana Zaballa, Presidenta de EmakumeEkin, pero también todas las socias que comparten ese reto, se han encargado de tejer esas redes que sujetan lo que EmakumeEkin es, su identidad:

“una red de mujeres valientes, positivas y dispuestas a ayudar a las demás. Una red variada y plural, en la que cabemos todas. Un equipo que me enriquece y con el que siempre puedo contar, donde compartir dudas, inquietudes y éxitos, donde aprendo que no estoy sola”.

¿Quieres sumarte? ¡Te esperamos!

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Imagen: Naroa Fernández

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