La pasada semana asistimos a la Escuela Europea de Innovación Social, un curso impulsado por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) y dirigido por  Sinnergiak Social Innovation. Bajo el título Conectamos lo local y lo global, 3 jornadas donde nos presentaron 3 grandes ejes en el debate sobre la Innovación Social en el ámbito internacional. Compartimos nuestras reflexiones.

El espacio escogido, el Palacio Miramar ¡fue todo un privilegio! Imaginad primer plano unos arbustos de hortensias rosas gigantes, segundo plano, la playa, …y todo enmarcado en una preciosa ventana de madera blanca de suelo a techo.

El objetivo de la Escuela era entender la Innovación Social, explorar los distintos modelos de medir la Innovación Social y conocer casos prácticos de implementación.

La motivación que nos llevó a coger el coche todos los días hasta Donosti y acumular trabajo en la oficina para la vuelta, era saber qué entienden las instituciones, los organismos oficiales,…los grandes entes que definirán el destino de los fondos europeos del Programa marco 2014-2020, por “Social Innovation”.

 

logo-sinnergiak-innovacion-socialComo suele pasar cuando asistimos a este tipo de cursos/eventos, ya teníamos una idea preconcebida: Innovación social será (¡por fin!) nuevas formas de hacer cosas viejas en el ámbito de las relaciones personales desarrolladas en espacios públicos, sea empresa,  institución…  En ningún momento nos planteábamos la innovación social definida como innovación tecnológica aplicada a un fin social.

Europa define innovación social como aquella innovación que es social en sus medios y en sus fines: nuevas ideas (productos, servicios y modelos) que satisfagan necesidades sociales y creen nuevas relaciones y colaboraciones sociales. El quid de la cuestión es que el término social no debe tener el mismo significado en todas las culturas.

Por esta vez, y basándonos en las ponencias a las que asistimos estos días, principalmente la de Josef Hochgerner de Zentrum Für Soziale Innovation, y Peter Toterdill de Ridewise, Work Place Innovation Limited,  parece que valores y modelos entran en la ecuación de la innovación social. Estamos hablando de cambios en el corazón de la sociedad, cambios en los “sedimentos”, en las estructuras de poder de las empresas, en los modelos de referencia, en las bases emocionales de la sociedad.

[symple_testimonial by=”Joseff Hochgerner”] la innovación tecnológica provoca el cambio en la piel de la sociedad, en la superficie mientras que la innovación social trata de provocar el cambio sistémico[/symple_testimonial]

La innovación social no va de desarrollar la innovación para ser más competitivos (a pesar de que la Escuela fue abierta por Arantza Tapia, con Innovación Social y competitividad en Euskadi). Precisamente porque el entorno que ha propiciado la aparición de esta nueva ola, está condicionado por:

  • El final de la edad de oro del capitalismo: salarios estáticos, productividad en crecimiento. Hacer dinero sin real valor añadido (Greta R. Kipner)
  • Un envejecimiento de la población, unas tasas de desempleo elevadas, y, sobre todo,…
  • Un creciente deterioro de la imagen que la sociedad tiene de los dirigentes políticos y económicos.

En este en apariencia y maravilloso entorno de oportunidades que se nos abre, hacia un cambio en las relaciones, las grandes empresas están en vanguardia, midiendo, pesando y controlando; ¿por cuánto puede venderse mi ética y mi responsabilidad social?  ¿En qué parte del balance la sitúo? ¿Cómo pesa en mi VAN?

Todo esto nos hace reflexionar sobre nuestras capacidades: ¿seremos capaces de aprovechar la corriente para implementar nuevos valores basados en la confianza en el poder de la persona o, una vez que baje la marea, volverá a ser el mismo y viejo establishment?

Por cierto, ¿estaremos también viendo el fin de la era de la supremacía de las ingenierías? ¿Del líder  jerárquico, todo poderoso y todo conocedor que guía y motiva a toda la empresa? ¿De una economía excluyente y estereotipadora que no aprovecha todo el  potencial de sus integrantes? ¿De los roles de género?

A nosotras nos gustaría un mundo más humanístico, colaborativo, no competitivo, más abierto a las ideas nuevas y a nuevas formas de expresión. Un mundo que crea en todas las personas como motor de cambio  y como base del poder político, económico, social y religioso. Y las respete por ello, sin condicionantes de sexo, raza o clase social. Sobre esta base es sobre la que tenemos que construir mundo y empresa si queremos verdaderamente innovar.

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