¿Cuándo fue la última vez que alguien te preguntó: “Qué haces”?

Yo misma continúo sin tener la fórmula mágica para saber responder de forma eficaz. Y la de veces que he escrito mi “elevator pitch” y he acompañado a emprendedores y emprendedoras a escribirlo. Nada, sigo sintiéndome torpe, poco clara, y desde luego, nada magnética.

Incluso me atrevo a dar consejos de cómo elaborar un buen elevator pitch, en este mismo blog, por ejemplo.

Pero ha aparecido en mi vida este nuevo término: magnetic pitch. He encontrado esta nueva fórmula de llamar a la presentación breve que en nuestro entorno viene a denominarse “Conversación de ascensor o elevator pitch”. ¿Por qué se le denomina así al elevator pitch? Yo creo que por tres causas.

1. Por la brevedad misma del trayecto de un subir o bajar en el ascensor.

2. Por la propia incomodidad que genera en la persona interpelada: ¿Y tú qué haces?

3. Por la propia naturaleza de la pregunta que suele ser formulada por puro compromiso, por cortesía o para llenar ese incómodo silencio que se genera en un espacio tan reducido.

En mi caso, como coach, me resulta difícil definir mi profesión porque, ¿cómo explicar a alguien a qué sabe una manzana o a qué huelen las nubes? Mi profesión es mágica y hay que vivirla. Es mágica porque ayuda a cambiar la perspectiva de las personas ayudándolas a crear nuevas realidades y potenciar sus recursos para emplearlos en sus sueños.

Mira, pues ahora que lo pienso, esto podría ser un buen elevator pitch.

Mi profesión es mágica y hay que vivirla. Es mágica porque ayuda a cambiar la perspectiva de las personas ayudándolas a crear nuevas realidades y potenciar sus recursos para emplearlos en sus sueños.

Pero sigue siendo una fórmula etérea, ¿no os parece? Con lo cual, vuelvo a desecharla y sigo pensando en las fórmulas del elevator pitch: añado algún caso de éxito, pero me parece pretencioso, o sea que vuelvo a desecharlo…

Y ante esa encrucijada, me sigue pareciendo que mi presencia, mi seguridad, mi sonrisa y mi esencia, o sea YO, sigue siendo la mejor tarjeta de presentación. Por lo que, más allá de las palabras, sigo trabajando mi YO INTERIOR. Para que salga lo que salga de mí suene sincero, coherente y fuerte. Porque nuestro producto somos nosotras, seamos coach, arquitectas, abogadas, diseñadoras, en definitiva, emprendedoras. Si no generamos confianza o magnetismo no hay palabras que sustenten nuestro discurso.

Por eso me ha gustado este término que utiliza la ICF (International Coach Federation) por la cual he acreditado mi formación y por la cual estoy en el proceso de acreditación internacional.

¿Y en qué consiste esa acreditación? En que además de conocer el proceso, los métodos y las técnicas propias del coaching, seas consciente de TU SER, de TU YO en las sesiones y respecto a la relación que mantienes con tu clientela.

¿Y sabes lo que más ayuda al cliente en muchas ocasiones? No lo que le dices, no lo que le preguntas, no lo que le cuestionas, no lo que descubre. Tu propia presencia, cercanía, confianza en sus posibilidades, con escucha e interés genuino y sin juicio. Es esa energía transformadora la que le proporciona el impulso necesario para afrontar su objetivo, descubrir sus barreras y sus fortalezas.

Con esa misma actitud, emprendedora, empresaria o directiva (término con el que te sientas más a gusto), estoy convencida que convertirás tu elevator pitch en un magnetic pitch. Porque surge desde el YO GENUINO, AUTÉNTICO, y eso es lo que engancha a las personas.

Y mientras tanto, puedes probar a reescribir tu magnetic pitch utilizando esta fórmula de 3 pasos:

(Presenta lo que resuelves) “¿Sabes esa sensación de sentirte en blanco o empezar a titubear cuando te preguntan a ver a qué te dedicas? Piensas, ¡horror, es una oportunidad de venta!”. (Engancha con la tipología de cliente a la que ayudas) “Ayudo sobre todo a emprendedoras (como tú) a identificar su público objetivo y los retos principales que estas personas tienen”. (Finaliza con los resultados que se obtiene con tu servicio o producto) “De esta manera, nunca más se sienten en blanco o titubean cuando presentan lo que hacen, al haber trabajado un discurso con el que se sienten seguras, integrando su esencia con el negocio. Así atraen mejor a su clientela potencial”.

Es una idea al hilo de lo que estoy contando. No lo tomes al pie de la letra. Puedes realizar tantos magnetic pitch como retos y tipo de clientela identifiques. Podrás utilizarlo en función del tipo de evento, networking y personas con las que vayas a hablar, adaptando tu discurso a sus necesidades.

No te olvides de ser SIEMPRE tu mejor versión, CONFIADA, FELIZ y FUERTE

Magnetic pitch: magnetic-pitch-o-elevator-pitch

Imagen: Naroa Fernández

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