De un tiempo a esta parte, cuando trabajo en sesiones de mentoring con personas de perfil emprendedor, me encuentro con una situación que se repite: en el plan de negocio de estas personas hay un capítulo importante explicando cómo darán a conocer su negocio utilizando los entornos digitales.

Bien. Pero, ¿Qué sucede? Que, en ocasiones, jugamos a hacernos trampas al solitario….

Soy una firme defensora de los planes de negocio. Bien definidos y escritos con el nivel de detalle que te resulte útil para sacar adelante tu proyecto de emprendizaje. Pararse a pensar y escribir “negro sobre blanco” es una tarea ardua, que requiere tiempo, análisis y reflexión pero ayuda a centrar nuestras ideas. Más allá de ser un documento necesario para solicitar una ayuda o subvención.

En algunas ocasiones, la escasez de presupuesto hace que apostemos por captar potencial clientela a través de los canales digitales. Mensajes extendidos como que “lo digital es gratuito” nos hacen pensar que podemos basar, gran parte de la estrategia de comunicación de nuestro futuro negocio, en estos canales. El apartado de comunicación es uno más en el plan de negocio y, con una pensada rápida, podemos completar este capítulo y no nos supondrá, pensamos, un coste económico excesivo.

Tiempo después de lanzar nuestra empresa, llegamos a la conclusión que la clientela no responde.  Si desempolvamos aquel plan de negocio que definimos, descubrimos que dijimos íbamos a dar a conocer nuestros servicios de forma online e invertir en campañas de pago o enviar una newsletter bimensual (por poner algunos ejemplos de tácticas). Y no hemos hecho. O, lo hemos intentado y no ha salido bien.

En otros casos, hemos confiado la construcción de la web a una empresa o a un familiar que sabe de estas cosas…y nos encontramos con un producto final que no responde a los objetivos que nos habíamos marcado.

En el caso de las mujeres (opinión personal contrastada con los ejemplos que me rodean), nos centramos en un canal donde nos sentimos cómodas: Facebook. Podrá o no responder a las necesidades de nuestro negocio, pero no requiere, por nuestra parte, una exposición tan pública como pueden ser otras redes (Twitter o LinkedIn, sin ir más lejos)

Mi consejo, llegados a este punto, es formarse, acudir a charlas y sesiones formativas antes de tomar decisiones que puedan impactar en la salud de nuestro negocio. Vivimos en una comunidad donde el catálogo formativo gratuito es extenso y de calidad, así que hagamos uso de él.

Capacitarte no necesariamente implica que vayas a desarrollar por ti misma el proyecto (la construcción de la web o la definición de la estrategia de comunicación de tu empresa), pero te ayudará a tomar las decisiones correctas, a priorizar inversiones y a empoderarte digitalmente.

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Imagen: Miren Lauzirika.

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