Cuando escuchas hablar sobre liderazgo o tienes que ponerlo en práctica en tu día a día, ¿qué es lo primero que evocas? ¿A qué asocias la palabra liderazgo?

En este artículo queremos ahondar sobre el imaginario construido en torno a este término y su evolución en un contexto de equipos líquidos.

¿Qué significa liderar? Bases para un liderazgo consciente

¿Cuántas veces, cuando las mujeres lideramos, mostramos nuestra opinión, marcamos límites, tomamos decisiones…escuchamos el eco de una voz que dice “mandona” “tranquilízate un poco”?

Y, si adoptamos otro rol más conciliador, se escuchan mensajes como “no se impone”, “es como una amatxu” o un “no se te toma suficientemente en serio”.

Pero también el liderazgo evoluciona hacia terrenos más interesantes donde liderar es “hacer que las cosas pasen”.

Equipos donde la escucha gana terreno y tiene cabida escucharse. Orientar, inspirar, empatizar, decir que no, tirar del carro, apoyar, marcar pautas…

Se empieza a entender que quien lidera también es vulnerable y, por tanto, tiene derecho a no saber o a equivocarse. Esta otra forma de liderar permite a mujeres y hombres construir entornos laborales menos verticales y más igualitarios.

Liderar equipos líquidos en el emprendimiento

Si bien se asocia liderazgo a organizaciones que disponen de un equipo consolidado y estable, es de especial importancia cuando emprendes.

El ecosistema emprendedor pone en jaque enfoques tradicionales de liderazgo. Es un mundo en el que las empresas del tamaño de un átomo conforman moléculas poderosas para llevar proyectos adelante. Cada equipo-molécula es de una naturaleza diferente, en ocasiones, solo está unida para un proyecto concreto. Cuando éste finaliza, el equipo se disuelve.

La mayoría de las veces, además, una sola persona puede estar liderando varios equipos en paralelo y puede que cada equipo está conformado por personas que trabajan juntas por primera vez.

Por eso liderar equipos líquidos pasa por comprender que se parte de una base distinta: un equipo que no trabaja en exclusiva para ti, donde la relación profesional no entiende de reglas rígidas.

Donde el compromiso mutuo está sin firmar y es efímero. Hay que construirlo con nuevas reglas.

Equipos líquidos y modelos participativos

Promover formatos más participativos son una base muy interesante para que los equipos líquidos funcionen. Nos ayuda a construir, a comprender, a escuchar y a aprender de quienes forman parte del equipo.

En EmakumeEkin conocemos de primera mano esta manera de trabajar, que buscamos poner en marcha en nuestros propios proyectos y en los que impulsa la asociación. Un ejemplo son los Emakumeeting que se celebran cada mes.

En éstos los temas a tratar surgen de las necesidades manifestadas por las propias asociadas. Una vez construido el contenido entre todas, identificamos también los estereotipos de género que atraviesan ese tema en puntos determinantes, sacamos a la luz las limitaciones internas y externas desde una mirada de género.

Este abordaje nos hace más fuertes, nos ayuda a detectar, dimensionar, deconstruir y avanzar.

En definitiva, otro modelo de liderazgo es posible y necesario si queremos que en nuestros proyectos de emprendimiento se den las condiciones para que, quienes participan, enriquezcan y se nutran. Y, a su vez, nuestra empresa avance en la línea deseada.

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