Hay quien dice que una conversación no es tal si no sales un poco diferente de ella. Las buenas conversaciones nos amplían la mirada, nos transportan por territorios imprevistos y nos devuelven cristalizaciones insospechadas. Cuando una buena conversación sucede, recuerdas el punto de inicio, pero no sabes muy bien cómo llegaste al final porque en algún momento, la cosa tomó vida propia.

Sostener conversaciones generativas, conversaciones 4.0, conversaciones abiertas, profundas, sinceras y de calidad sobre nuestra profesionalidad es uno de los leitmotiv del Programa Izaten.

Es así porque sabemos que el trabajo, el empleo, la profesión, el autoempleo y el desempleo están cerca de los cimientos de la vida. Pueden ser el sustento y las bases sobre las que construirla, el eje sobre el que pivotan nuestros días y también pueden convertirse en el espacio de frustración, sufrimiento o atasco que condiciona todo lo demás.

Demasiado complejo como para tratarlo en soledad; demasiado fundamental como para llevarlo a la periferia, dedicándole unos ratos de desahogo con un café; demasiado relevante como para ponerlo (únicamente) en manos de personas cercanas, armadas de voluntad y desarmadas de herramientas.

Conversaciones generativas – Programa Izaten

Izaten responde a esta necesidad, común y esencial, de atender la profesionalidad con mayúsculas, la que conecta con quienes somos y lo que hacemos. Y la atendemos como se merece, con cercanía sí, pero con distancia y perspectiva. Con calidez y voluntad sí, pero también con pautas, metodologías probadas y herramientas. Una de mis preferidas, la herramienta estrella del autoconocimiento y del codesarrollo, las conversaciones generativas:

  • Conversaciones colectivas con las palabras: el empleo, el trabajo, la profesión, el éxito profesional, el autoempleo y la creación, ¿qué significado social tienen, qué imaginario hemos heredado y qué significan para mí?
  • Conversaciones íntimas con mi recorrido profesional: las etapas vividas, los hitos, las decisiones tomadas, las no tomadas, los patrones, las capas, los diálogos entre las capas…
  • Conversaciones con el mercado de trabajo: qué dice, qué pide, qué no dice, qué ofrece, qué parece necesitar y qué quiero aportar…
  • Conversaciones con mis iguales de la red Izaten, dónde estoy y hacia dónde quiero ir, cómo elegir las palabras que me describen, cómo poner el foco en la ayuda que necesito, cómo levantar las antenas, todas para todas…
  • Conversaciones con la red Emakumeekin: los contactos de mis contactos, quien me inspira y por qué, los binomios elegidos, los recorridos inspiradores…
  • Conversaciones con mi mejor versión profesional: cómo ha sido, qué necesita, cuáles son los ingredientes comunes y qué nutrientes necesito, cómo es el contexto que me potencia y qué valor diferencial aporto, cómo contribuyo y quien complementa mejor mi contribución…
  • Conversaciones con mi siguiente paso profesional, en el empleo o en el autoempleo, o en ambos, conversando sobre lo estable, lo que no cambia, lo que trasciende a las modas o a las coyunturas, lo que conecta la profesión con el propósito, que siempre es una conversación dentro-fuera.

Conversaciones vitales, demasiado esenciales como para atenderlas en soledad o sólo con voluntad. Conversaciones 4.0, que cuando suceden, se acercan a la magia, pero que no suceden casualmente, suceden porque elevamos la calidad de la atención.

Para que sucedan, necesitan tiempos y espacios acondicionados, algunas pautas, necesitan interlocución y entrenamiento, para que, a base de practicar, a base de conversar, hacia dentro, hacia fuera, con el pasado, con el presente-futuro y con iguales, el siguiente paso y mi mejor versión profesional vayan encontrándose.

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