Con esta entrada en el blog de EmakumeEkin queremos destacar algunas de las reflexiones que compartieron Maite Ruiz de Austri Villán, Eider Sánchez, Aitziber Garmendia Mendizabal y Cony Carranza Castro, durante la jornada de mujeres referentes que organizamos y dentro de la programación especial con motivo del día internacional de las mujeres emprendedoras.

A todas ellas, queremos agradecerles que participaran y compartieran su trayectoria profesional. Con el convencimiento de que muchas de nosotras nos pudimos identificar con sus procesos y sus aprendizajes.

La mejor manera de disfrutar de ellas y fortalecerse es darle al play al siguiente vídeo:

Algunos titulares de la jornada.

Reflexiones de Maite Ruiz de Austri Villán, cineasta (Extra producciones)

Cada película, cada proyecto que comienza es un proceso de emprendimiento. A veces acometes un proyecto y en el proceso te encuentras otra entidad referente en los medios está realizando algo parecido. En una situación así, atrévete a hacerlo. Las pequeñas podemos ser más rápidas y conseguir llegar las primeras a meta.

Ante un no inicial, atrévete a intentarlo y a insistir. Porque, en ocasiones, se da el caso de conseguirlo. Al menos, tener la oportunidad de conseguirlo. Si tienes claro qué camino quieres seguir, sin dudarlo, a por ello.

Es difícil dirigir la primera película, pero casi es más difícil la segunda. Maite lleva 7. Conseguir financiación suele ser la parte complicada del proceso y más cuando muchas de las políticas públicas se encuentran en manos de los hombres. El reconocimiento del trabajo realizado, en forma de premio, provoca interés en la televisión y sirve para financiar el siguiente.

En este ámbito como en otros, hay pocas mujeres en puestos de decisión. Por eso son tan importantes los programas de mentoring que se impulsan en los festivales y sirven para apoyar a otras mujeres.

Para las mujeres, el paso de rodar cortos a largometrajes resulta muy difícil. Principalmente porque se necesita que las productoras confíen en nosotras. Tenemos que seguir trabajando para que las mujeres que quieran hacerlo tengan la posibilidad.

Matemos el síndrome de la impostora. Y, ante el menor síntoma de insubordinación, tomemos medidas para zanjarlo.

Mujeres referentes para Maite: Alice Guy.   

Eider Sánchez, co-fundadora de Naru Intelligence.

Cuando das el paso de emprender y crear tu propia empresa es importante tener en cuenta el esfuerzo paralelo que implica ponerla en marcha, darla a conocer y testar en mercado tus productos o servicios.

Es imprescindible creer y confiar en tu idea, pero siempre teniendo en cuenta, que tu idea debe de pasar por un proceso de validación dónde se contraste con diferentes agentes, potenciales clientes y usuarios. En este proceso, hay un esfuerzo importante para poder conseguir financiación, desarrollar prototipos, validar en el mercado y cubrir otras áreas fundamentales para que tu empresa se sostenga en el tiempo. 

Atreverte a hablar con profesionales de tu área, te va a servir para validar no solo el producto sino el modelo de negocio en el que se apoya tu empresa.

En este proceso de emprender es fundamental desarrollar una resistencia al no. Darle la vuelta a la negación para que sirva de ayuda en el desarrollo de tu producto y puedas llevar a mercado una solución más robusta. Esas opiniones negativas, con una actitud en positivo y desde la confianza en el camino iniciado, es información valiosa para definir, mejorar y aprender.

El día a día es una montaña rusa, es un sentimiento extendido en el ámbito del emprendimiento. Van apareciendo barreras y obstáculos que superar. Está en tu mano poder verlas como una oportunidad de mejora y luchar contra ellas.

Mujeres referentes para Eider: Marie Curie.

Una recomendación: seguir el blog Mujeres en la Historia de Sandra Ferrer Valero.

Aitziber Garmendia Mendizabal, actriz.

A veces, nuestros proyectos de emprendimiento nacen desde el convencimiento de lo que nos gusta hacer. Con la certeza de que queremos dedicarnos toda la vida a esta profesión.

Tenemos personas cercanas que, con su actitud, nos sirven de guía: en el caso de Aitziber su madre fue ese espejo donde ver esfuerzo y sacrificio diario, pero también quien le cosió alas para volar. Detrás de todo camino hay un sacrificio a realizar. Y en el proceso, hay momentos en los que te sientes perdida y vives momentos de soledad.

En el ámbito de la comedia a las mujeres se nos relega a ser objeto de chistes, a ocupar el espacio donde nos dicen que tenemos que estar. Se nos castiga por cumplir años y romper moldes. Las mujeres queremos aparecer feas, sin vergüenzas ni miedos a las consecuencias de lo que implica la fealdad.

Las mujeres no somos las musas, somos las artistas. No queremos pedir permiso, queremos hacer sin importar nuestra edad y ser protagonistas de monólogos brillantes donde hablar de los temas que nos importan.

En el ámbito laboral, también masculinizado, resulta agotador y cansado tener que estar reivindicando nuestro mérito cada día. Un reconocimiento profesional conseguido a base de trabajo y esfuerzo. Las mujeres vivimos situaciones de micromachismo diario, pero aunque sea agotador es fundamental seguir luchando y reclamando nuestro espacio.

También hay mujeres que te preguntan cómo empezaste y qué pasos diste para llegar hasta aquí. Nosotras podemos servir de apoyo, de referencia y de guía a mujeres que están comenzando, de la misma manera que otras nos ayudaron. Y el círculo se hace más redondo cuando tienes la oportunidad de trabajar con aquellas mujeres que, en su momento, fueron tu fuente de inspiración.

Hay proyectos que comienzan y evolucionan con un NO por respuesta. En estas circunstancias, es importante aprender a gestionarlo y decidir si quieres ir en esa línea. Atreverte y disfrutarlo haciéndolo, aunque no reciba apoyos financieros o institucionales.

Mujeres referentes para Aitziber: Elena Irureta, Mireia Gabilondo.

Cony Carranza Castro, educadora popular feminista.

Migrar es arriesgarse a todo, encontrarse con todo tipo de dificultades a resolver. Para las mujeres migradas es importante dar visibilidad al propio proceso migratorio.

Son hijas de las crisis, provocadas por el entorno estructural de sus países de origen, las políticas públicas, el contexto social…y una realidad de muchas mujeres desarrollando micro actividades que les permite subsistir. Este contexto, insostenible en la mayoría de las realidades, es la que les hace migrar.

Llegan a un país, con su maleta de vivencias personales y se enfrentan a un entorno hostil: la ley de extranjería, una burocracia que les pone multitud de trabas y requisitos hasta que consiguen que la formación y experiencia profesional de origen sea reconocida en el país de destino. La mayoría de las mujeres terminan desarrollando su actividad en trabajos de hogar y de cuidados. Muy necesarios para que la sociedad se sostenga pero poco reconocidos y mal retribuidos.

En este contexto, crear espacios donde reunirse, apoyarse y nutrirse entre y con otras mujeres es un bálsamo que les ayuda a avanzar. “De huevo a oruga, de oruga a crisálida y de crisálida a mariposa que vuela.” Esta evolución es de vital importancia para las mujeres migradas. Participan en grupos de convivencia donde puedan activar la capacidad de situarse, quitarse las culpas y los miedos, superar ese retroceso que ponen trabas a las mujeres.

Trabajar el empoderamiento de las mujeres desde el reconocimiento de nuestro poder es sanador. «Porque si sanas tú, sano yo y sanamos todas.«

El papel de las mujeres cercanas y referentes: abuelas y madres que, desde el sacrificio, han impulsado la evolución de las que antes eran niñas y ahora son mujeres. Con el convencimiento de la importancia que tiene la educación para avanzar.

Las mujeres migradas luchan contra el machismo pero también contra los estereotipos y los prejuicios racistas. Es una estructura global, planetaria que hace que existan estas realidades.

La educación popular, feminista y antirracista cuestiona y moviliza desde la liberación y la esperanza. Nos hace mirar más allá y nutrirnos desde lo colectivo.

Mujeres referentes para Cony: Angela Davis, Claudia Korol.

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