En el emprendimiento de mujeres debemos estar atentas a las circunstancias y contexto de cada una de nosotras, para facilitar los procesos de puesta en marcha

Hace un tiempo, en una entrevista de radio, unas compañeras me preguntaron si yo había tenido alguna dificultad especial para emprender, por el hecho de ser una mujer migrada. En esa entrevista, expresé que no había notado especiales diferencias por esta circunstancia.

Efectivamente, en mi caso ha sido así. Pero es necesario saber que llevo 21 años viviendo en España, se me ha reconocido la nacionalidad española por residencia, tengo origen latinoamericano (Argentina) y todo eso ha facilitado mucho el enfoque de mi proyecto y los trámites administrativos que hay que realizar.

En un ejercicio de empatía, me coloco en la situación de mujeres migradas que tienen una realidad diferente: llevan poco tiempo residiendo en España, cuentan (o no) con los permisos de residencia, desconocen los recursos disponibles de ayuda al emprendimiento o no manejan bien el idioma español. En estos casos es importante ofrecer los apoyos necesarios, para que puedan estar en las mejores condiciones para emprender su proyecto con confianza.

Cada proyecto y cada idea tiene su proceso, y es necesario estar atentas al contexto y a la situación personal de la emprendedora. No todos los contextos ayudan a emprender, ni tenemos las mismas facilidades para hacerlo.

Recordemos además que las personas migradas para poder emprender deben tener su situación administrativa regularizada, es decir, contar con los permisos de residencia y trabajo en vigor. Si se cuenta con permiso de residencia por cuenta ajena, es posible cambiar a cuenta propia con relativa facilidad, pero hay que estar pendientes de los plazos y trámites a realizar.

En el caso de las mujeres migradas, el emprendimiento surge como opción, por ejemplo, cuando han encontrado obstáculos para trabajar por cuenta ajena: las dificultades a la hora de la homologación de títulos profesionales, la desconfianza hacia los saberes y experiencias del país de origen, la mirada discriminatoria y colonialista por la procedencia, la falta de una adecuada gestión de la diversidad en los equipos de trabajo, etc. Muchas veces toca reconvertirse y adecuar nuestras habilidades y conocimientos al nuevo contexto.

Ideas para emprender si eres una mujer migrada

Desde mi experiencia con el emprendimiento, me gustaría compartir algunas ideas que pueden ser útiles a la hora de iniciar un proyecto:

● Analiza seriamente tu situación personal y asesórate para tener claro que este es un buen momento para emprender. Es fundamental analizar el contexto y la situación personal. Las mujeres podemos encontrarnos con algunos obstáculos añadidos vinculados al género y los roles tradicionalmente asignados.

● Puedes adaptar tus saberes a la propuesta que ofreces: tienes un tesoro en tu conocimiento y experiencia anterior. Puedes adecuarlo al nuevo contexto, aunque no sea exactamente igual a como lo hacías en tu país de origen.

● Y también puedes vincularte dentro de tu sector con personas y proyectos que, aunque no tengan la experiencia migratoria, pueden aportar a tu iniciativa y compartir experiencias.

● A través de tu proyecto, tienes la oportunidad de transmitir los valores positivos, tanto personales y sociales que la inmigración aporta a la sociedad. Puedes ser parte de la transformación hacia una sociedad diversa y equitativa.

● Ten en cuenta que los proyectos, individuales o colectivos, llevan su propio recorrido y los resultados, sobre todo el retorno económico, quizás no se vean en el corto plazo. Asegúrate de tener o conseguir respaldo económico, o poder compatibilizar trabajos -si es posible- para asegurarte ingresos para el día a día.

● Y como solemos recomendar en Emakumeekin, es muy importante conectarte con otras mujeres migradas o no, con las que tejer red, compartir tropiezos y avances en temas comunes. ¡Puedes contar con nosotras!

Las mujeres migradas aportamos una mirada social transversal, propuestas frescas, colaborativas, diversas y novedosas. Tenemos mucha motivación y compromiso. Es una demostración de que la diversidad de origen es una gran oportunidad para la sociedad. Donde todas nos beneficiamos.

Emprender siendo una mujer migrada

Autora: Stella García
Promotora de Migrantoria Consultoría

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