Trabajar en lo que te apasiona es un privilegio, pero se puede convertir en un engaño si no tienes en cuenta ciertos factores. Entre las motivaciones para emprender hay algunas que siempre aparecen, como por ejemplo:

  • Trabajar en lo que me gusta
  • No tener responsables superiores que te digan cómo hacer las cosas
  • Poder diseñar tus servicios o productos en base a tus principios y valores
  • Poder conciliar mejor
  • Tener mayores ingresos
  • Etc.

Todo esto es muy motivador pero no podemos olvidar que tu proyecto tiene que ser sostenible en el tiempo, y no hablo exclusivamente de la parte económica, sino de crear proyectos amigables con una misma.

Te invito a reflexionar sobre emprender y cómo evitar autoengañarse.

Horario Laboral: Hay discursos sobre emprendimiento que nos hablan de que si emprendes vas a trabajar 7×7. Si tu objetivo era conciliar mejor o hacer un proyecto sostenible contigo misma, no creo que estés muy de acuerdo con esta premisa. Puede haber épocas de mas intensidad de trabajo, pero jornadas eternas o contestar mails a las 10 p.m. por sistema es difícil de mantener por mucho tiempo. ¿Trabajarías sin descanso de lunes a domingo por cuenta ajena?

Ponte en valor: Eres una empresa y vendes servicios o productos y debes cobrar por ello. No siempre es cuestión de dinero, también existen bancos del tiempo en el que puedas hacer trueque de servicios.

Pero si es cierto que a las mujeres nos cuesta poner en valor el trabajo que hacemos. Poner un precio a tu hora de trabajo cuesta. Bastante complicado es obtener ingresos suficientes y de manera regular en los primeros años de vida de los proyectos como para quitar valor a tu trabajo.

Si crees que necesitas ayuda en este ámbito puedes echar un vistazo al post de Marian Eguskiza que habla sobre la importancia de calcular el precio de venta de tus servicios

Soy mi propia jefa. A veces somos más exigentes con nosotras mismas que que la jefatura más temible. No olvides poner encima de la mesa tus necesidades y tenerlas presentes a la hora de tomar decisiones estratégicas. Te ayudará a conseguir un equilibrio.

Te invito a ponerte límites en el desarrollo de tu proyecto de emprendimiento

Por ejemplo:

  • Fíjate un horario que cumpla con las necesidades del trabajo y con las tuyas personales.
  • Quizá no puedas asumir tanta cantidad de trabajo, así que plantéate aumentar el equipo, ya sea colaborando con otras empresas como generando empleo.
  • Acostumbra a tu clientela a tus horarios.
  • Aprende a decir NO.
  • Apóyate en redes de emprendedoras o personas con las que compartir inquietudes.

A todo esto hay que meterle buenas dosis de flexibilidad y no culpabilizarnos porque no nos salgan todas las cosas tal y como habíamos planificado. El camino se va construyendo al andar, se trata de hacer pruebas, ir ajustando cambios y aprender de los errores.

Ahora que llega el verano puede ser buena época para pensar en estos pequeños cambios que sean fáciles de ejecutar. Ánimo!

emprender-o-autoengañarse

 

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