Después de la fase de pura adrenalina de puesta en marcha de tu negocio y el gigantesco esfuerzo de hacerlo sostenible, llega el momento de la tan ansiada estabilidad (relativa, se sabe). En ese instante en el que parece que empieza a haber algo de tranquilidad también aparece otra sensación: la monotonía, el riesgo de caer en el aburrimiento. Y quien se aburre, aburre.

Y es que todo el mundo tiene momentos de “sequía creativa” y se trata de vitaminar esos momentos para desatascar las neuronas.

Por eso compartimos contigo dos herramientas poderosas para incorporar aire fresco a tu negocio.

¿Cómo inspirarte y nutrirte para que tu negocio respire frescura?

1. Ver documentales sobre naturaleza.

¿En serio? ¡Sí! Cuando necesites incorporar ideas nuevas para la estrategia comercial o para generar alianzas, dale al play.

Los documentales sobre vida natural pueden servirte como metáfora, como alegoría de tu objetivo y, por tanto, ayudarte a vislumbrar nuevas posibilidades no contempladas hasta ahora.

Observa desde los ojos empresariales cómo busca comida la avutarda común, cómo se relaciona la ballena gris con otras ballenas, cómo trabajan los castores: pueden darte pistas clave.

Simplemente sustituye el animal del que hablan por el tema que quieres trabajar. Así puedes transferir ideas curiosas a tu realidad.

La observación de la naturaleza para resolver problemas es una técnica de creatividad llamada “biónica”, y se utiliza para el diseño industrial de forma consciente.

¿Acaso crees que un avión se parece tanto a una gaviota de casualidad? ¿O un helicóptero a una libélula? Lo que te sugerimos aquí es ir más allá.

Ya no se trata de copiar lo físico, sino las competencias y formas de hacer de los animales, las maneras de resolver sus problemáticas, que pueden responder a preguntas clave como ¿Cuál puede ser otro camino para vender este producto? ¿Cómo enfoco la estrategia comercial en un nuevo ámbito geográfico? ¿Cómo ganar en eficiencia si no tengo tiempo para networking? ¿Cómo incorporo algo novedoso a este proyecto?

Esa técnica la utilizo, por ejemplo, cuando no tengo ganas de pensar de forma consciente en algo, estoy en mi tiempo de ocio, en el sofá, pero, sin embargo, necesito seguir trabajando en algo que me ronda por la cabeza.

2. Escribe las páginas matutinas

Julia Cameron, en su libro “El camino del artista” –recomendable lectura, por cierto- insta a realizar una rutina matutina para desarrollar la creatividad. Y realmente es algo transformador.

¿Cómo funciona? Se trata de escribir todas las mañanas de forma automática hasta completar tres caras. Simplemente se trata de ir escribiendo todo pensamiento que viene a la cabeza.

Algunas pistas:

  • Es recomendable no releer su contenido sino simplemente lanzarse a la tarea.
  • Realizarlo por la mañana es doblemente beneficioso: Deja la mente serena y te motiva para comenzar el día, porque después de realizar el ejercicio la sensación es la de haber “vaciado la papelera” mental. De este modo, dejamos sobre el papel lo que la cabeza tiene para contarnos y abrimos espacio para nuevas ideas.

¿Cuál es el beneficio de estas páginas matutinas? Una idea que nos sobrevuela comienza a tomar forma, tu punto de vista sobre un problema cambia de perspectiva, una idea evoluciona o salva el obstáculo, un miedo…

Para hacerlo simplemente se ha de salvar el escollo de la mañana: tu mente te dirá que tienes muchas cosas que hacer, pero tú tienes un argumento convincente: “necesito oxígeno creativo”.

Seguro que, si pones en práctica estas dos herramientas, vas a notar ligeros cambios. Bien sabes que esos “minicambios” son los que hacen posible la transformación a largo plazo. La tuya propia y la de tu negocio.

¿Te animas a empezar?

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