A veces, cuando empezamos un proyecto empresarial, tenemos algunas incógnitas como pueden ser el desconocimiento del mercado, un producto o servicio poco testado…Estas y otras creencias erróneas pueden llevarnos a elaborar un plan de negocio con pocas posibilidades de generar beneficios.

Otras veces es el escenario el que cambia, y, aunque en un principio nuestro proyecto era sostenible, un cambio de hábitos en la clientela o una nueva legislación pueden llevar al traste el más sólido de los modelos de negocio.

En ocasiones, somos nosotras las que hemos cambiado y nuestras expectativas sobre nuestra empresa no son las mismas que cuando comenzamos.

También puede ser que no haya pasado nada relevante pero la misma inercia es el problema: cuando no hay sitio para la innovación y la creatividad, para moverse en la parte de la matriz donde están las tareas ni urgentes ni importantes, perdemos oportunidades y capacidades, la monotonía lo nubla todo y lo tiñe de complacencia.

Un modelo de negocio en continua revisión

Sea cual sea el caso y el momento, es necesario que nuestro modelo de negocio esté en continua revisión, siendo conscientes de cuál es, por qué lo hemos elegido y qué otras posibilidades existen para nosotras.

La clave en las empresas es lograr beneficios con la venta de un producto o servicio. Hay muchas formas de llegar a este resultado, mejor si no nos cerramos tratando de que funcione una única opción porque es la típica del sector o porque es la que elegimos cuando creamos la empresa.

Hoy en día los modelos de negocio no son únicos, a veces, incluso en las empresas pequeñas, son combinaciones de dos o más posibilidades. Yo obtengo mis ingresos cuando vendo un curso o un servicio de consultoría organizacional pero también puedo obtener ingresos vendiendo mis conocimientos en forma de libro.

Hace poco, coincidí con una emprendedora que tenía una tienda de ropa física y otra tienda de ropa on line. La tienda on line le ha permitido llegar a clientela extranjera que se identifica con el estilo de vida que refleja su ropa.

Gracias a esta idea de que no solo vende ropa sino una filosofía de vida, se le ha abierto toda una gama de productos y servicios nuevos con los que generar ingresos, como por ejemplo una agencia que organiza viajes por Euskadi viviendo la clase de experiencias que interesan a su clientela.

Cerrarnos a otras posibilidades, pensando que el plan de negocio es algo inamovible nos hace perder oportunidades y puede ser la clave de nuestro fracaso.

modelo de negocio

Foto: María Jesús Pérez Ladrón

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