¿Te bloqueas ante alguna tarea que te gustaría hacer? ¿Ya te has dado cuenta de que querer NO es poder?  ¿Sabes por qué te pasa? La respuesta está en nuestro sistema nervioso autónomo.

Vamos a adaptar la Teoría Polivagal, de Stephen Porges, a nuestra vida de emprendedoras. Imagina a nuestro sistema nervioso autónomo como un semáforo, tres colores, tres estados de ese sistema.

La zona verde es en la que todo fluye. Nos sentimos conectadas, capaces, confiadas. Nos sentimos seguras. Aquí pensamos, lo voy a conseguir. Estamos curiosas ante lo que hacemos y nos rodea. Aquí y ahora. Nos tratamos bien a nosotras mismas.  Aquí entramos cuando se activa nuestro nervio vago ventral.

Con luz amarilla sentimos que estamos ante una tarea, que podemos percibir como amenazante, y que requiere de todas nuestras habilidades. Es una zona en la que sentimos peligro y un miedo protector que nos moviliza con energía hacia la lucha o la huida.  La lucha nos lleva a enfrentarnos a las tareas, pero cuidado porque si nos cargamos de “tengo y debería” comenzaremos a sentir estrés continuado. Con esa energía también podríamos salir corriendo, huir.  ¿Te suena lo de postergar? Aquí estamos cuando se activa el sistema nervioso simpático.

Con luz roja el sistema se para. Si nos hemos saturado de tareas o si estamos en constante huida, todo para mañana o nunca, nuestro sistema se colapsa. Un motor sobrecargado tiene que apagarse. Nos congelamos y paralizamos. Así nos sentimos cuando se activa el nervio vago dorsal. Aquí empiezo a sentir desesperanza y pienso que da igual que lo intente porque no lo voy a conseguir. No soy capaz. Nos sentimos desmotivadas y sin energía.  Y empezaremos a sentir culpa porque deberíamos hacer más y mejor e incluso vergüenza porque soy mala… (tú misma podrás completar esta frase).

Para poder salir de esos dos estados y dejar de estar en lucha, huida o congelación necesitamos activar el nervio vago ventral. Entrar en zona verde. ¿Cómo?

Primero, activa los autocuidados. Date permiso para parar.  Entrena tu consciencia, abre una lupa interna que te ayude a observarte con curiosidad y respeta con cariño y compasión tus emociones y dificultades. El sufrimiento no se elige.

Y segundo, conecta con personas que te hagan sentirte segura. Pasa con ellas tiempo de disfrute y tranquilidad. Por eso decimos que los encuentros con amigas y compañeras son “terapéuticos”, porque estamos activando nuestro nervio vago ventral.

En EmakumeEkin también lo hacemos ofreciendo espacios de seguridad, cuidados y conexión con otras compañeras. En esos momentos, en zona verde, podrás llegar a pensar y sentir plenamente en tu cuerpo YO SOY.

Tres cosas que hace tu cerebro cuando emprendes
Neskworking 2021. Fotografía de Silvia Oselka
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