¿Recordáis el cuento de la lechera? Una lechera que sale a vender, y empieza a visualizar lo que va a hacer con la leche que lleva en su cantina: venderá la nata, con lo que consiga con la nata comprará dos polluelos, con la venta de los huevos comprará un cordero, etc etc…. Es decir, ella piensa cómo lo va a hacer (vaya,  enmarca su modelo de negocio, su visión) y entonces el cuento nos relata cómo siente la ilusión de su gran proyecto, en el que va a ganar dinero y reconocimiento, pero  de pronto se le derrama toda la leche….y fin del cuento.

cuento-de-la-lechera-emprendedora

¡Cuanto daño ha hecho el cuento de la lechera en nuestra mente emprendedora!

Pensando en hablar sobre la falta de referentes visibles-reconocibles-constructivos para nosotras en la cultura popular, busco en mi mente y me topo de primeras con este cuento altamente limitante.

Este cuento me provoca 5 reflexiones:

1 – Una nueva versión del cuento podría incluir que no termine ahí, ya que por tener un problema una vez, tampoco pasa nada, y que más vale errar pronto, barato y a menudo,…Emprender es acostumbrarse a que ocurran imprevistos, responder a éstos, adelantarse a posibles situaciones adversas…

2 – La realidad nos diría, más bien, que esa persona ya tiene todo su plan visualizado, pre-diseñado, y que puede volver perfectamente a por más leche ¿no? Porque, que yo sepa, la lechera del cuento sigue teniendo una vaca que da leche, dos piernas para caminar, y sobre todo, una cabeza imaginativa para poder realizar ese plan u otro cualquiera. Porque puede permitirse cambiar de planes tantas veces como sea necesario en su proceso.

3 – Visualizar cómo hacer posible el negocio, imaginar sin límite es importante para bajar después las cosas a lo real. Lo interesante es mantener la mente en el aquí y ahora e idear el futuro en paralelo, con amplitud de miras.

La siguiente vez que la lechera haga el viaje, llegará con su cantina a destino e irá superando los obstáculos propios de toda aventura, con su criterio y su forma de hacer, a medida que vayan ocurriendo las cosas irá resolviéndolas…

4 – Cualquiera que entienda el emprendimiento como un proceso de crecimiento sabe que se trata de levantarse de nuevo y volver a la acción, de confiar en las propias posibilidades.

5 – Lo que sí me parecería interesante de remarcar en una nueva versión de ésta narración es la confianza de la lechera en sí misma,  que tiene visión de negocio, que conoce el mercado, que sabe el valor de sus capacidades, que cree en su producto… ¡Me parece más interesante  y liberador!

Podemos crear nuevos cuentos, serían una buena forma de alimentar nuestro espíritu emprendedor y de representar de forma más positiva nuestro poder de crear.  Al fin y al cabo acaban calando en nuestro inconsciente colectivo y es una herramienta educativa muy poderosa, donde es necesario y urgente innovar para incorporar la perspectiva de género.

Y a ti… ¿cómo te gustaría que siguiera el cuento? 

Si te ha gustado este artículo, te animamos a compartirlo por las redes sociales. Recuerda que también podemos conversar en Twitter (@emakumeEkin). ¡Gracias por la difusión de #EmakumeEkin!

Y si no quieres perderte ninguno de nuestros artículos, también puedes suscribirte al blog. ¡Gracias por la visita!

Imagen del post: Miren Lauzirika

TwitterLinkedInGoogle+FacebookPinterestEmail