Hoy quiero compartir contigo una herramienta denominada “entrevista motivacional” que forma parte esencial de los procesos de cambio o consecución de logros que trabajamos habitualmente en coaching.

Hasta los años 80 del pasado siglo, se ha trabajado la motivación en distintos campos: académico, laboral, terapéutico, etc. con el objetivo de que las personas afrontaran procesos de cambio, desde la perspectiva de la persuasión, el consejo, el conocimiento, la experiencia, la autoridad, etc.

Sin embargo, a partir de ese momento se comienza a trabajar con los conceptos de autodeterminación y autoeficacia y con elementos de motivación intrínseca, especialmente en personas que desarrollaban conductas dañinas a largo plazo, pero gratificantes a corto, como las conductas adictivas. Así surgió lo que Miller y Rollnick (1991) denominaron entrevista motivacional.

El uso de esta herramienta o los principios en los que se apoya se han extendido también a otras formas de intervención y a través del coaching que, como método de trabajo que parte de que las personas poseen las herramientas necesarias para afrontar los cambios que se propongan, trabaja con este enfoque cuando el/la coachee se plantea como objetivo modificar conductas.

La diferencia entre la perspectiva tradicional y la basada en la motivación intrínseca parte de que en la segunda de ellas se trata de potenciar que sea la persona la que desee modificar sus patrones de conducta. La meta no viene impuesta desde fuera, sino que es la persona la que la decide. La experiencia ha probado que no nos sirven las recetas que nos ofrecen otras personas, por muy avaladas por conocimientos o experiencias que estén. Las personas se involucran y ofrecen un grado de motivación mucho mayor cuando son ellas mismas las que establecen sus metas y sus compromisos para conseguirlas.

En este proceso, es conveniente trabajar, entre otros, los siguientes aspectos:

  • En primer lugar, la definición del objetivo de la manera más concreta posible, al tiempo que se describe con todo lujo de detalles los pensamientos y las emociones que supondrá la consecución de la meta prevista.
  • A lo largo del proceso de coaching o la entrevista motivacional es necesario que la persona se enfrente a sus ambivalencias, a sus incongruencias y experimente la incomodidad que ello le provoca. La necesidad de cambio surge necesariamente de una incomodidad, bien externa por las condiciones en las que el entorno nos coloca, o bien interna por la tensión producida por deseos o necesidades insatisfechas.
  • A continuación, es preciso analizar las resistencias y obstáculos que pueden surgir y que la persona encuentre antídotos en su conducta, en sus pensamientos y en sus sentimientos que contribuyan a poder hacerles frente.
  • Finalmente, es preciso recuperar experiencias de éxito precedentes que contribuyan a que la persona incremente su precepción de capacidad y de eficacia frente a la meta propuesta.

Esta forma de trabajo ha ofrecido en la práctica cambios más duraderos y sobre todo un mayor compromiso, lo que revierte finalmente en una mayor eficacia, satisfacción y el aumento de la percepción de competencia por parte de la propia persona que se hace protagonista del cambio que ha decidido.

¿Qué ventajas le ves a esta forma de trabajar el cambio? ¿te parece que la motivación intrínseca es un anclaje más potente que las soluciones bienintencionadas que pueden venir del conocimiento o la experiencia de otras personas?

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